Si vas batiendo las claras
mientras yo mezclo la harina
con el cacao y el azúcar
y también levadurina,
en menos que canta un gallo
verás una maravilla
de pastel de chocolate
para tomar con vainilla,
canela, zumo de uva
y de charla en la cocina…
—No le faltará de nada,
¿a que no, tía Cristina*?
—No le faltará de nada
porque lleva tu sonrisa.
[Torvikbukt, Noruega; 8 de abril 2004.]
* También funciona con Sofía, Judyta, etc.
